
Prueba cuatro-cuatro-seis: inhala cuatro, mantén cuatro, exhala seis. Siente cómo el cuerpo se asienta y la mente encuentra quietud. Repite de tres a cinco rondas y observa la temperatura de la piel descender. Este simple patrón activa calma sin somnolencia, preparando un descanso consciente y una transición suave al resto del día, con claridad, amabilidad y atención extendida más allá del tapete.

Acuéstate, suelta peso hacia el suelo y recorre mentalmente el cuerpo desde los dedos de los pies hasta la coronilla. Permite que el aliento sea natural, como si te respirara. Cinco minutos bastan para asentar adaptaciones, bajar la tensión y cerrar con gratitud. Si lo deseas, coloca una manta ligera y percibe cómo el descanso pulimenta la práctica con una capa de serenidad tangible.

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